Una medalla a los defensores de la Justicia
29-10-09 - ICAS
Carlos Carnicer impuso la Cruz de Honor de San Raimundo de Peñafort al decano
del Colegio de Abogados de Sevilla, José Joaquín Gallardo.
Se la concedieron hace diez años, pero hasta ayer no le fue impuesta porque hasta ese día "no
fue el momento propicio". Al final, José Joaquín Gallardo, el decano del Colegio de Abogados,
recibió la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort como él quería: "En la casa de
todos los abogados sevillanos".
Hasta allí fueron muchos los compañeros que quisieron arroparle en este momento, "con el que
se honra a toda la abogacía sevillana", señaló Gallardo tras recibir la medalla. Una década ha
tardado en decidirse a lucirla, desde que en 1999 el entonces director general de Justicia y actual
portavoz del PP en el Ayuntamiento, Juan Ignacio Zoido, le llamara por teléfono para anunciarle la
designación.
Desde ese momento, Gallardo se empeñó en saber quiénes eran las personas que habían rubricado
la petición. "Hoy sé que eran el cardenal Carlos Amigo Vallejo, la entonces alcaldesa Soledad
Becerril y tres decanos antecesores: José Ángel García Fernández, Manuel Rojo Cabrera y José
Antonio Moreno Suárez". "Me alegré profundamente", dijo el decano, "y sabía que era obligado hacer
un acto de imposición en honor a todos los letrados de Sevilla", ya que aseguró que se trata de
"una distinción a todos los letrados, no sólo a mí".
Gallardo recibió la medalla de manos del presidente del Consejo General de la Abogacía
Española, Carlos Carnicer, quien bromeó con el retraso. "Hemos tenido que rogar a la Unión
Internacional de Abogados que celebre su congreso anual en Sevilla (que se inauguró ayer) para que
le impusieran la medalla", señaló. De hecho, al acto también acudió el presidente de la entidad
internacional Bern Reinmuller; además del cardenal Carlos Amigo Vallejo, quien le dedicó unas
palabras; y la fiscal jefe de Sevilla, María José Segarra como única representantes del poder
judicial.
"Sevilla tiene un decano especial", dijo Carnicer después de que el cardenal alabara la
"dedicación, la sabiduría, la modestia y la fe" de Gallardo, de quien destacó sus dos grandes
amores en la vida: su familia y la Justicia.
La laudatio inicial fue pronunciada por el ex fiscal jefe y actual abogado Alfredo Flores,
que hizo hincapié en los 30 años que José Joaquín Gallardo lleva "luchando por la Justicia".Cerró
su discurso comparando "el saber del letrado que trabaja sin más ayuda que la Ley" con la faena de
un torero vista "desde el tendido cinco de la Real Maestranza de Caballería".
Por su parte, Gallardo comenzó su discurso, en el que intentó apartar "las emociones y los
sentimientos", criticando "la actitud miserable de los que se valen del cargo público y engañan a
los que le han depositado su confianza", dos mandamientos que dijo "son fundamentales para la vida
política".
Este principio de servicio es el que ha intentado seguir "fielmente en los últimos 14 años",
destacando la importancia de la Justicia en la sociedad, "sin la que no sería posible el Estado del
Derecho", y de la "obligación moral, ética y visceral del letrado de hacer todo lo posible para
estar al servicio de los demás". Por último, Gallardo agradeció la medalla a la "abogada nuestra",
la Inmaculada Concepción, patrona del Colegio.
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